3 abr 2011

Cambio

Desde que la historia de este blog comenzó a ser historia, mi objetivo fue hablar de aquellas cosas que decimos conocer y de las que nada más hablamos por hablar. Ayer estaba en uno de esos eventos que renuevan mi alma y escuche “…Hay cosas que nos cambian por fuera, como la filosofía, por ejemplo…” No tengo mucho que decir a favor de ésta, sólo que creo que no nos cambia únicamente por fuera, sino que nos da mil motivos para cambiar a un nuevo estilo de vida, para transportarnos a una “nueva vida”.
No estoy aquí para defender esto que tanto me apasiona, sino para hablar del cambio, ciertamente, estoy convencida de que la filosofía nos cambia por dentro, me atevería a decir que nos cambia “enteramente” por dentro y por fuera, sin embargo, la palabra cambio no es suficiente para decir que ahora se es mejor. No me atrevería a definir qué es el bien y qué no lo es, mas estoy segura que algo lo es y algo no lo es. Como venía diciendo, el decir que alguien ha cambiado no me basta, no a mí, para decir que ese mismo ser ha mejorado; Hay buen cambio y mal cambio o, dicho de otra manera, cambio para bien y cambio para mal.
Teniendo esto definido, si es que tú, lector, lo aceptas, pasemos a decir que muchas cosas producen cambio, la filosofía es una que se cuenta entre esas tantas, hablamos sólo de cambio interno, el externo es cosa vana, cosa que no tiene mucha importancia, sin embargo, reconozco,  es en el exterior donde se refleja la bondad o maldad interior, con sus exepsiones, claro.
Cuando se busca el cambio, al menos eso creo, debe buscarse que ese cambio valla dirigido hacia algo que nos convenga en realidad, no únicamente en el momento ¿Qué cómo saberlo? No nos hagamos tontos, hay mucho a nuestro alrededor, muchos a quienes podemos pedir consejos, muchas experiecnias, quizá ajenas, pero experiencias a fin de cuentas. Me parece una total hipocresía decir “No imaginé lo que sucedería después de…” Siempre, siempre que tomamos una decisión evaluamos primero, si no evaluamos correctamente o si no nos detenemos el tiempo que es necesario para decidir, no vengamos luego a decir “nunca quizé” “jamás creí que…” esos son jueguitos de niños, ahora que si no hemos podido crecer ¿Qué estamos haciendo tomando decisiones importantes de manera individual?
Así es, no basta cambiar, hay que buscar cambiar para bien, decidir lo que nos conviene, sabiamente evaluar ¿el metodo? Ese depende enteramente de la situación y, por supuesto, de quien decide.

1 comentario:

  1. Lo único que puedo comentar es que el verdadero cambio, se nota, cuando conocemos los frutos que han dado las personas, y a Dios, quien lo puede engañar? nadie, cuando encuentras ese verdadero cambio es porque has tenido la experiencia de ser ROTO Y HECHO DE NUEVO... en mi experiencia... no tiene caso decir cuantas filosofias seguí en miles de estudios que forman mi curricula... solo puedo decir, que todo es vano, si no es para Dios.

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