Si en esta vida todo, todo escepto la muerte, tiene solución y puede ser evitado, erntonces me pregunto ¿qué nos mantiene pensando en ella como el peor de los males si aún con esto no la podremos evitar?
Esisten muchas teorias a cerca de lo que hay, o de si hay algo, después de la vida en que permanecemos hasta ser arrebatados, quien sabe por quién o por qué, de ella, pero ante todo no encuentro razón aparente, no encuentro ningún buen argumento para temer a lo que me espera en aquel momento; analicemoslas:
Si hay un Dios. Partiendo de esta premisa todo depende de que tanto hayas hecho o dejado de hacer, si lo hay es bueno creerle, si no lo hay, perderas toda tu vida esperanzado en algo que jamás existió sabiendo que si no lo había la habrías perdido deliberadamente, la única vida que tienes, la habrás perdido por elección propia. De una cosa si estoy segura, en caso de que lo hubiese, me irá mal si no le sigo, si no obro bien. Es peor el castigo que me impondrá, en el supuesto caso de su existencia, que perder unos cuantos minutos en los cultos semanales.
Si hay reencarnación. No hay de que preocuparse, si tendremos vidas por la eternidad, si indefinidademente estaremos “recuperando” el tiempo perdido, lo mejor será vivir como nos plascam hacer todo cuanto queramos hacer, decir todo cuento queramos decir, si al final habremos de poder hacer y decir lo que nos provoca placer infinidad de veces a lo largo de todas las oportunidades que el destino nos otorgue, una y otra vez. Ante esto me surge una duda: si mi comportamiento es malo ¿habré de reencarnar en algún animal? Y… si supuesta, y cientificamente, éstos no tienen entendimiento, y puesto que es el entendimiento lo que nos permite darnos cuenta de nuestra existencia, éstos no se dan cuenta de su existencia ¿para qué quiero vivir otra vez, si no he de saber que vivo?
Si después de la muerte está la nada. Vivir esta vida lo mejor que se pueda es lo más que puedo desear, ser exitoso en esta vida, ser tranquilo, destacado, luchar por ser recordado en las mentes de quienes se quedarán el día en que yo parta, es lo más que puedo desear, honor, gloria y poder.
Todo me arroja a una misma conclusión. Puedo temer a lo que viene después de que no vuelva a abrir los ojos, puedo hacerlo como culto de respeto si así se me antoja, pero… ¿tendré otra oportunidad de vivir como la que se me esta presentando justo ahora? Si no ¿Qué necesidad hay de esperar otro momento? ¿Por qué en vez de preocuparnos por lo que vendrá, no situamos nuestras capacidades en vivir lo mejor posible, hoy, ahora? ¿O es que como mexicanos, como parte de esta cultura, estamos condenados a esperar siempre recibir otra oportunidad? Independientemente de si así es, o de si somos mexicanos, me resisto a creer que estemos condenados a vivir así, a esperanzas de hacer algo después, todo suena bastante razonable si decimos “lo haré mañana” pero… en el supuesto caso de que muriesemos ahora eso se escucharía así: lo haré después de que muera.
Pensamos en el mañana muy confiados de que llegará, tememos a algo que tal vez llegue en mucho tiempo, y se nos va la vida así muchas veces, preocupados por cosas que no podemos evitar, perdiendo el tiempo pensando en que tal vez el tiempo se irá pronto, cuando deberiamos estar pensando en aprovecharle al máximo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario