12 ene 2011

¡FELICES NUPCIAS!

¿Perdón? ¿tú, poseedora de la vida que, en algún momento de mi existencia, provoco la ruptura de la relación entre la que escribe ahora, indignada e impotente, y el único ser al que un día creyó (ella) digno de llevar el sobre nombre “amigo y único confidente”? si una simple palabra como “perdón” bastara para remediar la situación, mucho tiempo habría pasado  desde que aquel se alejó de mi lado y volvió (no volvió), sin embargo, en estas ocasiones, faltan las palabras, sobran los recuerdos, arde el alma de hastió al recordar, al creer que todo lo que tanto trabajo costo construir ha caído ahora, se ha quebrado por un error, por un grave error.

          ¿Dónde quedaron mis promesas? Todas las veces que dije que nada y nadie nos iba a quitar el gozo que el estar juntos nos proporcionaba, cómo quisiera entrar en tu mente y entender, con un poco de claridad, lo que hay en ella cada que piensas en mí,  en lo que fuimos, en lo que has tirado a la basura, sólo por afanarte, por no dar tu brazo a torcer. Espero, con el corazón en Dios espero, que todo lo que estoy pasando a causa de tu indiferencia valga la pena, que todo este, mi, dolor, de frutos en ti y en ella, más que en mí.   


          En cuanto a ti, he de ocultar tu nombre con el fin de causar menos daño a lo que un día fue cariño. En cuanto a ti, susodicha y amada de él, te digo: Me duele en el fondo, de esto que no sé cómo nombrar, que entre tú y yo te haya preferido a ti. Nunca lo besé y no está en mis planes, y nunca estuvo, hacerlo, pero eso, eso no es de gran importancia, yo amo su esencia, lo poco que puedo ver de su esencia, no lo que me da o lo que me ha dado o lo que pueda hacer por mí, si lo quiero de esta manera es porque lo conozco y me gusta lo que es, lo poco que puedo ver de lo que es. Nunca pedí algo, jamás le pedí más de lo que sabía que podía dar, cuando intente pedirle un fuerte abrazo y consuelo a causa de mi duelo, ya era demasiado tarde, él había tomado una decisión y nada podía yo hacer para revertir mi equivocación. ¡Tarde!   
          Reitero, my only confident: si algún día, la vida me pidieran a cambo de tu salvación la daría. si algún buen día te falla el corazón y ya no puedes quererla, como cuando decidiste darle gusto y desechar lo que juntos construimos a base de esfuerzo, lágrimas de sangre, cariño y mucha, mucha confianza, aquí está éste, te daré el mío, sólo que el mío nunca va a querer a quien tanto te ha hecho sufrir.
          Aquí estaré para ti también. Para ti, susodicha, “amada” suya, para cuando quieras aprender lo que de tu “amado” he aprendido yo, aquí estaré para ti. No hay rencores, te lo dije y lo repito: hay decisiones que se toman de forma individual. Hay amores que por esencia, saben respetar. Cierto es que no te quiero, pero no te cofundas, no podría odiarte, eso, eso no cabe en mí.   


*FELICES NUPCIAS*