20 feb 2011

Clases

No sé si sea destino o un constante esfuerzo, tal vez simples oportunidades bien aprovechadas, quizá algo de todo y corrupción, lo cierto es que por más que se intente “igualarnos” jamás será posible; nunca nadie seremos “iguales”, ese, creo, es un término político bastante gastado, muy usado como escalón; puedo creer en la “no discriminación” pero no en la igualdad.
Dicen que hay tres clases: alta, media y baja, ahora bien, yo clasificaría así: ricos, pobres, en asenso y en descenso; más allá de todas las etiquetas quiero destacar a los que no poseen millones, a los que viven en pequeñas casas de cartón, corriendo el riesgo de ser derrumbadas con el sólo viento, a los que trabajan de sol a sol para tener una o dos comidas al día, y ni soñar con una educación para sus hijos; Mientras que el señor Felipe posee el dinero suficiente para comprar el súper mercado y dejar de salir a la tiendita de la esquina, con temor de ser secuestrado a causa de la gran cantidad de dinero que pueden sacarle, por el costoso sueldo que gana él y sus compinches, sueldo que proporciona el pueblo, el que menos tiene para dar.
Que si descienden, ¿quién desciende?, los que se quedan de pronto sin “palancas”. Que si ascienden, ¿Quién asciende? , los que van ganando “contactos” los que están dispuestos a sobornar y dar para construir escaleras humanas.