27 feb 2011

¿Crees que mereces lo que tienes? ¿Crees que el desgaste que ha provocado el ansia de llegar al cielo, bien vale la pena los halagos y las alfombras de colores, que te ponen en la puerta cuando se acerca la hora de tu llegada? ¡ja! Te comportas como si lo conocieses todo, no aceptas ni aún un maestro. Me gustaría verte en unos días, cuando la tecnología vuelva a avanzar y tu cabello se haga blanco, cuando llegue alguien mejor que tú, porque siempre los hay.
Que ingenuos somos los humanos, cómo se nos ocurre que podemos serlo todo. Qué grandes daños causa la soberbia. Cuan grandes y respetados son los amos que lo son por ser humildes, también sabios, seguramente sabios, pero humildes, siempre buscando de quien aprender y no a quien pisotear.
He hablado ya de escaleras humanas, me pregunto si de verdad el que las construye y sobre todo el que las usa, goza de estar arriba, recibiendo loor de los que dejó con tierra en la espalda, o si él sólo es un títere de quien lo está pisando justo ahora. Es increíble cómo soportamos tanta humillación, en que magnitud humillamos, por el deseo de crecer, la soberbia y la ambición exagerada.