¿Que de qué color es la vida?
Ciertamente me parece totalmente incolora, sin embargo el arte nos ha mostrado una muy inteligente manera de abstraer: con colores el artista presenta su sensibilidad, como lo hace el compositor con sus letras, no obstante, él mismo se ha teñido, poco a poco, color plata, color oro, color dinero, se ha vuelto más un negocio que una respetable obra cultural que vale por lo que representa, que vale porque nos representa.
En la actualidad, se pagan millones de dolares, de libras, en fin, dejémoslo en que se pagan millones por una obra de “arte”. No dudo que el artista sea capaz de crear diez o quince obras en un mes, incluso creo que al verdadero artista le es posible crear muchas más, pero el verdadero artista hace lo que ama hacer, porque ama hacerlo no porque de eso vive, ni por que con eso se ha hecho o se hará acreedor a la gloria que nosotros, como fieles tontos coleccionistas, le debemos.
No basta con saber hacer las cosas bien, el que no ama lo que hace, por muy “bien” que lo haga, jamás hará verdadero arte, no me es posible consevir la idea de la existencia de una obra “artistica” sin que exprese lo que el “artista” siente, a fin de cuentas, si el arte no se siente, no es arte. Si el artista siente lo que hace, entonces hace arte. Así de fácil me resulta decir que el que no hace lo que hace por el simple placer de hacerlo, no hace arte y que jamás será acreedor de fama, ni honra ni miles de millones de divisas, aunque tal vez las posea.