21 jul 2011

Ciao, amore!

Hoy entendí que tal vez sea lo mejor, olvidarnos sin razón aparente, alejarnos como el viento que se va sin avisar. Hemos perdido tanto tiempo, tiempo que no poseemos. Creo que ya ni siquiera me duele ver que la puerta que un día abrimos, poco a poco se encogió hasta quedar hecha una ventana; hoy por hoy, parece un hueco de los que dejan los clavos en la pared, antes fue una vivienda de ratón, de esos que salen de noche, comen cuanto hallan y se van, se esconden para no ser vistos. Hoy entendí que entre más pronto tape el agujero, más propensa estaré a ver una nueva puerta, grande ancha.
Adios amore mio, no olvides lo que soy, lo que fuimos. Dijiste que cuando recaímos fue mi culpa, ahora espero que no sea así, anhelo que entiendas cada una de mis letras. Sé feliz mi dulce niño, no recuerdes que te amé, no recuerdes que me amaste, recuerda antes bien, que no nos fue posible amarnos, que no fue falta de intención, no fue la falta de cariño, no fue la falta de tiempo --aunque no lo tenemos-- no fue la falta de decisión; las circunstancias se interpusieron, ahora parece que doy gracias que aquéllo no haya sido, lo que quisimos que fuera.
Espero no amarte por siempre, sería muy grande esa condena, mas también espero poder recordar cada uno de nuestros errores, sería muy tonta si los olvido para volver a cometerlos. Amore mio, parece que no duele decirte adios, no duele como creí que dolería, no te miento, hay sentimientos cruzados en mi corazón; pero nada que no pase en unos años, no cerraré de nuevo la puerta de mi corazón a causa de nuestra traición, no lo haré, eso también aprendí de ti, eso también me dejó lo que viví a tu lado. Me considero con el pleno derecho de ejercer, si tú ya no pagaste honorarios, no fue mi culpa; no fue tu culpa ya no necesitarme, fue la Vida.
¡Amore, amore mio, addio!