Sucedió, volvió a pasar, de nuevo vi en ti esa mirada; te aborrezco cuando vienes de allá, quisiera desconocerte, pero no, mis más remotos recuerdos a tu lado, son contigo así, creí que habías cambiado, no fue esperanza, creí lo que vi ¡Odio que mis experiencias me engañen! ¿Es posible que mis ojos no vean lo que ven? Comienzo a creer que no sé lo que soy.
No sabes, no sabes lo que somos, cuando quieres averiguarlo, justo cuando comienzas a interesarte, vas. De nuevo ese lugar, créeme, amo el lugar, amo a quienes habitan en él, pero me repugna que les repugne la idea de nuestro, temporal, por que así lo has querido, bien estar; si tanto te desean, si tanto deseas que te acepten otra vez, como cuando niño de papel: ¡ve! No entiendo que esperas, tal vez es porque sí quieres. No comprendo tu manera de querer, ni siquiera tu manera de reír, pero… ¿y qué? Te amo.
Y pensar que hay quienes creen, hay quienes dicen que esto es fácil, como si sólo fuera dejarte caer en una cama ¡ha! Tontería. Quiero correr, y no me dejas, ni siquiera, caminar. Pero te quiero y aunque duele, no quiero verte partir.